Sostenibilidad Vs Slow Food

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Desde la entidad Slow Food potenciamos la cocina tradicional, incentivamos el consumo responsable, los productos de temporada, ecológicos y locales. Todos los consumidores tenemos poder y podemos modificar lo que se encuentra en los mercados, podemos ser coproductores de productos más buenos, limpios y justos.

Rosa Solà habla de manera clara, directa y trata la alimentación desde el punto de vista nutricional, económico y también político. Presidenta de la asociación Slow Food Barcelona Vázquez Montalbán, es traductora, intérprete y madre. Ha vivido en Italia, Francia y Escocia y ha traducido, entre otros, a Manuel Vázquez Montalbán y Darío Fo. Ha sido ponente del seminario Vivir poco a poco. Una alternativa al ritmo de vida actual, celebrado en Girona el pasado mes de mayo.

Les han llamado “los que comen poco a poco”…

Sí, pero obviamente, no es así de literal. La asociación internacional Slow Food nació en Italia en 1989 con un primer objetivo gastronómico, pero pronto se hizo más amplio y ahora nos llamamos asociación ecogastronòmica. Luchamos contra la homogeneización del gusto.

¿Contra encontrar los mismos tomates, manzanas y lechugas en todos los supermercados del mundo?

En China se producen 88.000 millones de toneladas de manzanas Fuji que, tras pasar por diecisiete manos y aumentar de precio, llegan a las grandes superficies de aquí. Es insostenible y un abuso contra el agricultor productor: ¿qué pasa con nuestras manzanas, las que toda la vida se habían cosechado aquí?

Los agricultores son muy importantes, ¿verdad?

Ellos son la base, tienen un papel muy importante en la sociedad y, por tanto, creemos que es una profesión que hay que revalorizar. Hoy en día tan sólo el 2% de la población se dedica al mundo rural, cuando hace 50 años llegaba al 30%. Ellos tienen la clave para cambiar el sistema intensivo actual y nosotros, como consumidores, tenemos su futuro en las manos.

Girona es una de las provincias con más transgénicos, ¿cuál es su opinión?

En el Estado español se cultiva el 80% del maíz transgénico de Europa, y la mayor parte se produce en Cataluña y Aragón. Pero lo más grave es que ya no existe el maíz ecológico, ¡porque ha sido contaminado! Creemos que los transgénicos no son la solución, que hay que apostar por los productos ecológicos, respetuosos con el medio ambiente y las personas.

¿Cómo ves las actuales crisis alimentarias (gripe porcina, hambre, etc)?

Últimamente coincide que cada vez que hago una ponencia o una entrevista surge una nueva crisis alimentaria. La actual gripe porcina se debe, en gran parte, a la producción intensiva. Creemos que este no es un buen modelo, como tampoco se entiende que aquí engordemos cerdos y nos quedemos los purines para que los consuman en Holanda. Por otro lado, si comiéramos menos proteína animal habría menos crisis alimentarias. España es el segundo consumidor mundial de carne, después de Estados Unidos.

¿Qué alternativas ofrece Slow Food?

Más que dar unas soluciones claras queremos que la gente se haga preguntas, que se cuestione qué come, cómo lo come, quién lo ha producido, dónde se ha cultivado… Nunca se ha hablado tanto de cocina y nunca hemos comido tanto mal. Desde la entidad Slow Food potenciamos la cocina tradicional, incentivamos el consumo responsable, los productos de temporada, ecológicos y locales. Todos los consumidores tenemos poder y podemos modificar lo que se encuentra en los mercados, podemos ser coproductores de productos más buenos, limpios y justos.

¿Y qué tipo de actividades realiza?Cada Convivium es diferente y realiza aquellas actividades que más se adaptan a su entorno. En el caso de Barcelona, tenemos poco espacio agrícola y nos centramos más en la difusión. Un ejemplo es la Slow Cook Jam session que hicimos el pasado 26 de marzo, donde varios chefs acudieron al mercado de la Boquería para comprar pescado “sin precio” -lo que se tira porque no tiene demanda- y cocinar de forma creativa. También protegemos determinados productos emblemáticos, como la judía del ganxet o el gallo del Penedès.

A título personal, ¿tenías una predisposición para ser slow?

Yo no quise saber nada de la cocina hasta los 25 años, pero en casa se comía bien, mi madre hacía cocina tradicional catalana y nunca se tiraba nada. Poco a poco fui entrando en la cocina y también conociendo, a través de las traducciones, que era Slow Food. Cuando te das cuenta de lo que comemos y las implicaciones que tiene para la economía, la gente y la naturaleza, decides pasar a la acción. Animo a todos los lectores y lectoras a hacerse preguntas y encontrar sus propias respuestas locales.

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